La fina línea entre accionistas, gerentes y empleados de los bufetes de abogados conduce a luchas de poder en estructuras que, si no son bien administradas, pueden llevar a la desaparición de empresas exitosas.
En’A Boa Esposa’, el protagonista (foto) se enfrenta a luchas de poder entre los socios de un bufete de abogados.

La literatura económica está llena de tándems de élite que han conseguido llevar a una empresa a la cima y, llegado el momento, también han conseguido separar sus caminos sin el sufrimiento de la empresa; pero la historia también ha registrado multitud de casos en los que estos matrimonios fracasan y, lo que es peor aún, arrastran a su divorcio a la sociedad que han construido con tanto esfuerzo.

La profesión jurídica no es ajena a este tipo de situaciones. De hecho, los servicios profesionales -como el asesoramiento jurídico- siempre han estado más expuestos a los conflictos entre los miembros de la empresa, ya que se utilizan, además de para los accionistas, para desempeñar el papel de directivos y empleados de la empresa.
En estos sectores personalistas, donde la línea que separa las funciones de los miembros no siempre está bien definida, las luchas de poder son frecuentes, al igual que ocurre a menudo que los intereses de los socios toman direcciones diferentes.

Es el caso, por ejemplo, de Ramón Hermosilla Gimeno, abogado que dejó Ramón Hermosilla & Gutiérrez de la Roza con otro socio y dos abogados -que actualmente utiliza como marca Ontier- y del que fue presidente y director, para fundar su propio despacho.
Este es un ejemplo de buena armonía, ya que ambas partes se han puesto de acuerdo en la salida y han comunicado que seguirán colaborando, aunque es significativo que una parte tan importante del despacho y el arquitecto, así como su padre, de la fusión con el despacho asturiano Gutiérrez de la Roza hayan dejado su despacho, pero no su padre.
Sin embargo, no todas las separaciones son tan cordiales.

Hace unos días, la salida de Santiago Muñoz de Chávarri & Muñoz, de quien fue cofundador, se hizo pública tras una batalla legal que finalmente ganó su socio, Antonio Chávarri, presidente de la firma. En el presente caso, la lucha entre los fundadores tampoco afectó a la actividad de la empresa, ya que no había división de la empresa.

Sin embargo, no todos los conflictos terminan bien para la empresa, especialmente cuando la ruptura se convierte en una batalla entre los socios, dañando la imagen de la empresa y dejándola al borde de la quiebra, como fue el caso, por ejemplo, de Maniega & Soler, en quiebra. En este caso, la personalidad ha llegado al punto en que los miembros fundadores se casaron.

En el mundo de los negocios, hay muchos casos de matrimonios que inician un negocio, así que aquí están los principales, por ejemplo, los protocolos que prevén un posible divorcio de sus dueños. Uno de los ejemplos más representativos es el de Inditex, porque demuestra que una empresa no tiene por qué indignarse por los desacuerdos personales de sus propietarios.

Amancio Ortega y Rosalía Mera fundaron la empresa y, cuando decidieron separar sus caminos, él continuó al frente del grupo, mientras que su ex esposa permaneció en la empresa como accionista.
El problema es que este ejemplo es muy difícil de aplicar en el sector jurídico, donde la figura del accionista no ejecutivo es prácticamente inexistente.

Pero hay otras fórmulas que han demostrado su valor en el pasado y en otros mercados, como las hermanas Koplowitz.

En los años 90, Alicia y Esther Koplowitz dirigieron la FCC hasta 1997, cuando la primera decidió poner fin al tándem familiar. Así, sin el resentimiento de la empresa, Esther compró la participación de su hermana y diversificó sus inversiones en otros sectores.

En el sector legal, la integración de Castro Suero & Varela en KPMG no funcionó, pero en lugar de confrontaciones estériles, varios socios insatisfechos optaron por abandonar la firma y fundaron una de las boutiques más prometedoras del mercado en mayo. Los bufetes de abogados Vialegis y Dutilh también han decidido romper su fusión y buscar la suerte por separado.

Este tipo de conflictos no son exclusivos de España. Sólo en el Reino Unido, unos 30 grandes bufetes de abogados británicos han experimentado graves problemas a lo largo de los años -principalmente financieros- y se han producido cinco quiebras, ya que el deterioro de las relaciones personales entre los socios ha hecho imposible resolver estos problemas. En Estados Unidos, el caso más visible es el de Dewey & LeBoeuf, que, con más de 1.000 abogados, colapsó y se disolvió en 2012.

Litigios y averías en el mercado jurídico españolMLA Associates
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